VALENTIA EDETANORUM: CONFORMACIÓN DE LA CIUDAD ROMANA

Si hay algo que creo que se puede decir de la forma de urbanizar y edificar romanas, es que era una sociedad realmente práctica cuanto a este hecho se refiere. Tal vez sea solamente mi opinión, pero así lo creo por la repetición de sus estructuras arquitectónicas en sus ciudades, por la claridad de su forma de urbanizar utilizando la cuadrícula para poder ordenar las ciudades y por la funcionalidad expresa asignada a cada tipo de edificación. Evidentemente no puedo escribir sobre todas las ciudades romanas. Escribir sobre el centro del poder romano, Roma, sería lo esperable y desde luego tiene monumentos históricos admirables y bien conservados, pero no es lo que quiero hacer. Quiero escribir sobre mi ciudad: Valentia Edetanorum.

Antes de la primera fundación de la ciudad romana de Valencia entre el 138 y el 137 a.C. por el cónsul Décimo Junio Bruto Galaico, se piensa que la ciudad (Tyrium) puede tener orígenes prerromanos según el historiador Rufo Festo Avieno, no obstante, como en su tratado Ora Marítima menciona algunos nombres de otras ciudades cuya localización es dudosa, no se considera una fuente geográfica fiable.1 El nombre de Valentia Edetanorum es debido al territorio edetano en el que se asentaba la ciudad cuya extensión comprendía desde el sur de la provincia de Castellón y la gran mayor parte de la provincia de Valencia hasta el río Júcar.

El trazado de Valencia, como todas las ciudades romanas era un trazado en damero que se piensa que puede ser una referencia a la disposición hipodámica de los campamentos militares. En estos campamentos establecidos en cuadricula habría dos vías principales que lo recorrerían de norte a sur y de este a oeste y el resto serían vías exactamente iguales. Estas vías principales se mantendrían en las ciudades y son las conocidas como cardus maximus y decumanus maximus. En la ciudad de Valencia se ha hallado un cardo que iría de norte a sur y pasaría por la calle del Salvador y el decumano por la calle Caballeros, su cruce estaría en el centro arqueológico de L’Almoina, sin embargo, no pueden ser el cardo máximo y el decumano máximo, ya que sería una localización un tanto extraña porque que el cardo máximo pasa por el foro romano, por lo que siendo así, la intersección real de estas dos calles estaría a la altura de la actual plaza de la virgen y la basílica.

La construcción de los muros incluía que se rellenasen con un compuesto llamado opus caementicium que sería una especie de mortero de piedras de todo tipo y que tendría la apariencia del hormigón. En el yacimiento arqueológico se pueden encontrar diversos edificios públicos como unos baños y una edificación que inicialmente se pensó que podía ser un santuario a Asklepios pero que también podría ser un ninfeo o una fuente pública. El agua era un elemento muy importante en la ciudad teniendo en cuenta que su fundación fue sobre un terreno inicialmente pantanoso, en la rivera del Turia, además la albufera entonces cubría una extensión de terreno mucho más amplia y se considera que pudo llegar al perímetro urbano de la ciudad romana.2

La propia disposición de los edificios de las ciudades romanas, entre ellas, la nuestra, nos habla también de lo jerarquizada que era su sociedad y la profunda desigualdad que había entre sus ciudadanos. El sistema era esclavista y todo estaba hecho a la medida del hombre romano que era el que disponía a voluntad de los recursos que necesitase, incluidas las relaciones matrimoniales para perpetuar los linajes, eran relaciones de conveniencia como era usual en la Antigüedad. El sexo no era una excepción en esto y en las relaciones la mujer estaba supeditada al deseo del varón.3

La ciudad republicana sin embargo, se vio destruida a manos de Cneo Pompeyo Magno en las guerras sertorianas y perdió su identidad como urbe ya que se puede ver en los restos hallados de L’Almoina que hay un taller de cerámica en el corazón de la ciudad, actividad que no era permitida en el interior urbano por ser insalubre.4 Se piensa que la ciudad imperial pudo haberse fundado entre el año 5 a. C. y el año 5 d. C. en época de Augusto y se cree que el hallazgo de una ofrenda de 677 envases de cerámica junto con alimentos arrojados en el interior del Asklepion pudieron haber marcado un antes y un después aunque no se puede categorizar el hecho como un acto fundacional en sí mismo. El esplendor de la ciudad no se vería hasta más tarde, en con la dinastía Flavia plenamente instaurada.5

Para poder ampliar la información sobre el mundo romano en general, de una forma didáctica y amena para los más pequeños, he encontrado una web que creo que es bastante acertada y entretenida. A partir de aquí, habiendo contextualizado la época republicana e imperial de la ciudad, detallaré los principales edificios del centro neurálgico de una urbe romana, cuáles son sus características y para qué sirven, por supuesto, centrándolo en la urbe valenciana.

Desde la Antigüedad, en una ciudad siempre hay una serie de edificaciones que tienen más importancia y que conforman lo que es el núcleo de la propia ciudad. En las ciudades romanas estas edificaciones eran fundamentalmente el templo y el foro. Además había otros edificios que dotaban de riqueza a la ciudad como las termas, los anfiteatros, los teatros y los circos. En el caso de la urbe de Valencia el templo y el foro que lo precedía, se hallaba en la intersección entre el cardus máximus y el decumanus máximus.

Tanto el templo como el foro, siguen enterrados y no ha sido posible rescatarlos, sin embargo, se puede decir que los templos romanos conservaban generalmente el modelo arquitrabado o adintelado de los templos griegos, con una zona porticada y eran edificios fundamentalmente dedicados a conservar la imagen de la divinidad y a la recepción de ofrendas. Del templo donde se rendía culto en Valentia poco se sabe, aunque sí se tiene constancia de que existen distintos tipos de templos según la planta y que se mencionan en el tratado de Vitrubio6, estos son: el templo in antis, próstilo, anfipróstilo, períptero, pseudodíptero e hipetro. Cuanto a la imagen del dios o la diosa, se situaba mirando hacia el oeste, de forma que quien se acercase a la cella a rendir culto miraría hacia el este, así también se aprovechaba la luz solar.

Se puede entender la religión romana como una religión fría y prosaica subordinada a la política, que firma un contrato sintalagmático con los poderes celestes del que dimanaban las obligaciones recíprocas: sacrificios por una parte y favores por otra. La liturgia es pleitista, es decir, los hombres se pelean con los dioses y les presentan exigencias, se desconfía de los abandonos del alma y las aspiraciones de la devoción, por ello se refrenan las manifestaciones demasiado vivas de una fe demasiado ardiente. Además, frente a los dioses los hombres tienen una dignitas (dignidad) y una gravitas, es decir, un peso. Lo cual indica que todo ciudadano romano tiene un peso social, una presencia y debe comportarse acorde a este y solo de esta manera puede dirigirse a la divinidad.7

La religión en definitiva era politeísta, comunitaria y ritualista. La civitas estaba formada por hombres y dioses, estos eran asimismo conciudadanos de los romanos, por lo que tenían una casa (templo) donde se les ofrecían ritos, personal que se encargaba de sus necesidades y además estaban sometidos a las mismas leyes que los hombres. Sin embargo no todos los dioses eran ciudadanos sino que se realizaba una selección y la divinidad para poder instalarse debía ser previamente aceptada, por lo que era necesario que un magistrado de la propia comunidad la introdujese. Los hombres además conservaban la capacidad de negociación y podían negarse a los dictados de la divinidad. 8

El ciudadano hablaba por sí mismo y se representaba a sí mismo por ello la religión se establece como una relación entre el individuo y el dios o entre grupos de ambos. Precisamente porque todo ciudadano tiene un peso, aunque sea poco, todo ciudadano es libre, por lo tanto los hombres no son esclavos de los dioses y su posición ante ellos es de frente y de pie, no de rodillas, ya que lo contrario sería considerado superstición. Siendo así, los dioses, eran los ciudadanos más poderosos.9

En el caso de la ciudad de Valencia, el foro que se conserva es el de la ciudad imperial, que solía ser una zona porticada con columnas de capitel corintio, característico por las hojas de acanto. Los romanos incluyeron otros dos ordenes además del dórico, jónico y corintio, utilizaron también el compuesto y el toscano. En el centro arqueológico se puede ver una reconstrucción con unas columnas con capitel dórico que no serían las originales. El foro era un espacio público y social, donde se realizaban funciones financieras, comerciales, administrativas y religiosas, era una estructura alargada y rectangular cuya anchura tenía que ser al menos dos tercios de la longitud según el tratado de Vitrubio.

Se cree que la basílica podría haber estado emplazada donde se sitúan las tumbas visigóticas encontradas, no obstante, esto no se puede asegurar. La basílica romana, era un edificio utilizado para las transacciones comerciales y la justicia, tenía el modelo de planta basilical que luego conoceremos en las basílicas cristianas. La basílica debía estar próxima al foro y situada en la zona cálida para que durante el inverno pudiesen continuar sin incomodidades las actividades comerciales. Tenían tres naves con una bóveda solamente en la nave central y una techumbre en las laterales. El acceso a la basílica se efectuaría por uno de los lados longitudinales, al contrario que en las posteriores basílicas cristianas.

De las restantes edificaciones de época romana en el yacimiento de L’Almoina, destaca la curia, o lo que se cree que puede ser la curia, pero que por tamaño y según explicó el guía de la institución cuando estuve allí, podría ser un edificio destinado al tesoro público. La planta de la misma parece cuadrada por lo que en el caso de haber sido la curia, debía de haber tenido una altura una vez y media igual a su anchura según nos informa Vitrubio, para que las voces de los querellantes del senado se pudiesen escuchar claramente.

El hallazgo de las termas es importantísimo porque se conserva prácticamente la totalidad de su estructura y por la antigüedad de la edificación para lo que es este tipo de edificio. Los baños públicos también eran un lugar de reunión y en teoría existían prohibiciones al respecto de que hombres y mujeres se bañasen juntos, sin embargo, dejo un enlace a un artículo que me ha parecido muy interesante sobre este mismo tema. Las termas de la ciudad de Valencia, como muchas otras tenían estancias que se repetían, el caldarium, donde se realizaba el baño de vapor, el tepidarium, que sería la sala templada y el frigidarium la sala fría, un pozo y un horno para el sistema de calefacción y el apoditerium que sería el vestuario. Frente a las termas, justo al norte, hay un horreum, que sería un almacén para el grano.

Por último me gustaría hacer mención al circo ya que es una edificación que dota de importancia a nuestra ciudad en el pasado romano imperial, en lugar de dejarla como una ciudad satélite de Sagunto tal y como se indica en un artículo de ABC. Se pueden ver algunos restos del antiguo circo en el Palacio Valeriola, que es el actual Centro de Arte Hortensia Herrero, también en la calle Barón de Petrés, en la plaza Nápoles y Sicilia, en la calle del Palau, en la calle Comedias y en la calle Trinquete de Caballeros. La longitud del circo se cree que comprendería desde la Iglesia del Patriarca hasta la calle del Almirante. Se puede también encontrar una pieza del circo romano en el Palacio del Marques de Caro, actualmente convertido en un hotel, entre otros restos arquitectónicos de época posterior.

  1. https://www.marqalicante.com/contenido/publicaciones/pub_115.pd ↩︎
  2. https://www.marqalicante.com/contenido/publicaciones/pub_115.pd ↩︎
  3. https://www.nuevatribuna.es/articulo/historia/sexualidad-romana/20170508143607139564.html ↩︎
  4. https://www.marqalicante.com/contenido/publicaciones/pub_115.pdf ↩︎
  5. https://www.marqalicante.com/contenido/publicaciones/pub_115.pdf ↩︎
  6. Vitrubio. Los Diez Libros de Arquitectura. Alianza Editorial, 2006. ↩︎
  7. Apuntes propios de historia de la religión romana. Clase impartida por el profesor Jose Joaquín Caerols. ↩︎
  8. Apuntes propios de historia de la religión romana. Clase impartida por el profesor Jose Joaquín Caerols. ↩︎
  9. Apuntes propios de historia de la religión romana. Clase impartida por el profesor Jose Joaquín Caerols. ↩︎

 

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.